
Daniel Basteiro invitó ayer a una reflexión importante para los periodistas online: ¿hay que primero publicar y después corregir? Como bien señala, este intríngulis apunta a dos aspectos esenciales de la profesión que hacen a la credibilidad periodística. Por un lado, el chequeo de fuentes y veracidad en la información; y por otro la revisión ortográfica y gramatical de los textos. En los blogs, estos errores son muy recurrentes porque los periodistas somos redactores y editores. A veces nos concentramos en el fondo y dejamos de lado la forma. Hay muchos aspectos que ver al respecto.
Igualmente los primeros errores son más graves que los segundos puesto que, en una información mal chequeada, se puede perjudicar a un tercero; mientras que el error ortográfico o gramatical sólo va en detrimento de la calidad del periodista que escribe.
Basteiro cita un viejo post donde se planteaba ya este peligroso camino. El dilema, parece ser que el bloguer que intenta publicar noticias, por ejemplo, quema etapas en la carrera periodística. Antes, para llegar a editor había que transitar el largo camino de redactor que pasó por varias secciones de un periódico.
Quien publica en una bitácora une esas funciones y corre el problema egocentrista y demagogo de editarse a sí mismo que, a veces va contra el perfil periodístico propio. Basteiro reflota la idea de un ombudsman digital que haga las veces de contralor de estos errores en cada medio. En un blog, ese rol también debe ser ocupado por el mismo bloguer, aunque, a vece, los mismos lectores señalan las fallas en sus comentarios, lo que presiona aun más en la calidad de cada redactor.
El editor/redactor de PorSiLasMoscas.com, trajo a colación un error detectado por una bloguer al popular diario digital español 20minutos.es, resaltado con la imagen que publicamos más arriba.
Este es un debate al que no se le puede sacar el ojo y, sobre todo, no debemos sacarle el ojo a nuestros propios post.
Igualmente los primeros errores son más graves que los segundos puesto que, en una información mal chequeada, se puede perjudicar a un tercero; mientras que el error ortográfico o gramatical sólo va en detrimento de la calidad del periodista que escribe.
Basteiro cita un viejo post donde se planteaba ya este peligroso camino. El dilema, parece ser que el bloguer que intenta publicar noticias, por ejemplo, quema etapas en la carrera periodística. Antes, para llegar a editor había que transitar el largo camino de redactor que pasó por varias secciones de un periódico.
Quien publica en una bitácora une esas funciones y corre el problema egocentrista y demagogo de editarse a sí mismo que, a veces va contra el perfil periodístico propio. Basteiro reflota la idea de un ombudsman digital que haga las veces de contralor de estos errores en cada medio. En un blog, ese rol también debe ser ocupado por el mismo bloguer, aunque, a vece, los mismos lectores señalan las fallas en sus comentarios, lo que presiona aun más en la calidad de cada redactor.
El editor/redactor de PorSiLasMoscas.com, trajo a colación un error detectado por una bloguer al popular diario digital español 20minutos.es, resaltado con la imagen que publicamos más arriba.
Este es un debate al que no se le puede sacar el ojo y, sobre todo, no debemos sacarle el ojo a nuestros propios post.



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